Panchi
Una pequeña cabra que estuvo a punto de morir.

Panchi es una cabra de siete meses de edad. Nació en la parcela de una familia de campo que vivía de la venta de queso de cabra. Panchi, al igual que todas las demás cabras que vivían en aquel lugar, era tratada como una cosa que producía leche. Su bienestar y sus intereses no eran tenidos en cuenta por sus dueños, lo único que importaba era cuánto dinero se les podía sacar a partir de la leche que les obligaban a producir.

Como en todas las lecherías, los bebés que nacían machos eran considerados basura. Y en este lugar se les dejaba morir de hambre y sed. A las bebés hembras les esperaba un futuro aún peor. Desde que nacían eran separadas de sus madres y se les daba una miserable cantidad de leche diaria para apenas mantenerlas con vida y, las que lograban sobrevivir, eran explotadas por su leche durante seis años. Luego de este período, cuando bajara su producción, serían asesinadas y comidas como carne.

Panchi tuvo la mala suerte de nacer en este horrible lugar. Llevaba viviendo varios meses en condiciones miserables. Estaba con una severa desnutrición y al borde de la muerte. Sin embargo, un día el destino de la pequeña Panchi cambió. Una persona solidaria que estaba de visita, se impresionó mucho al ver lo mal que estaban todas las cabras en ese lugar y decidió, junto con una amiga, sacar a 5 cabras de ahí para poder darles una buena vida. Sin embargo, tres de ella murieron poco después ya que sus cuerpos estaban demasiado dañados por la desnutrición que habían sufrido.

La persona que estaba a cargo de Panchi, se dio cuenta con el tiempo de que pasaban los meses y Panchi no crecía ni se desarrollaba normalmente y que necesitaba de muchos cuidados y atención para poder recuperarse y poder tener la vida que tanto merece. Por esto, decidió contactarnos para pedirnos ayuda para salvar a Panchi y para darle un hogar libre donde pudiera vivir segura por el resto de su vida.

Apenas nos enteramos de este caso, preocupados, partimos inmediatamente en busca de la pequeña, con la ilusión de poder hacer que se recupere de su injusto pasado y de poder brindarle la vida que merece. Llegamos con Panchi al santuario anoche en la madrugada y la instalamos en nuestra casa, para poder cuidarla adecuadamente y tenerla en observación.

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