Piopito
Un pollito bebé rescatado de una tienda de mascotas del barrio Meiggs

Piopito se encontraba con decenas de otros pollitos dentro de una pequeña jaula en un callejón del barrio Meiggs. Le habían puesto a su vida un precio de $500 pesos. Afortunadamente para él, en ese momento pasó por el lugar un activista quien conmovido por la situación de esos bebés, rápidamente decidió sacar uno de la jaula y huir con él. Unas pocas horas más tarde llegó al santuario y su vida cambió drásticamente: pasó de ser tratado como un algo a ser tratado como alguien, al que le llamamos Paz.

Los pollitos cuando son pequeños pasan gran parte del tiempo protegidos del mundo dentro de las plumas de su mamá, y salen de ahí solo breves momentos para buscar comida y explorar. Paz desafortunadamente no pudo conocer a su familia, pero en el santuario nos las hemos arreglado para que se sienta seguro y protegido mientras se hace mayor. Dicen que nadie te enseña a ser padre, y menos aún a ser padre de un ser de otra especie. Por lo mismo, hemos ido aprendiendo cómo lograr esa misión y nos dimos cuenta de que Paz se siente tranquilo y seguro cuando lo cobijamos dentro de nuestros polerones, manos y piernas. Pasa todo el tiempo con nosotros y cuando lo sacamos de la casa a explorar no se aleja más que un par de metros. A los pocos minutos de emprendida su caminata vuelve a subirse a nuestras piernas.

Si bien Paz llegó débil, sintiendo mucho miedo y nerviosismo frente al mundo, notamos que cada día se siente un poco más seguro y se atreve a explorar su nuevo hogar un pasito más allá que el día anterior. Como fue rescatado siendo aún un bebé de pocos días de vida, no alcanzó a temerle a los humanos y aceptó a sus cuidadores como su familia.

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