Igualdad
Todos los animales necesitamos que se respeten nuestros intereses

Parte fundamental de nuestro trabajo como santuario es contribuir a través de la educación a construir un mundo más justo en el que respetemos a todos los animales sintientes por igual. De esta misión viene nuestro nombre “Igualdad Interespecie”. Cuando hablamos de igualdad entre especies, no decimos que todos los animales somos iguales, sino que los intereses que tenemos, tanto los seres humanos como los demás animales, deberían ser igualmente respetados independiente de la especie a la que pertenezcamos.

En el planeta Tierra, vivimos cientos de especies de animales, y actualmente decidimos el derecho a la vida de un animal solamente por la utilidad que le presta a la nuestra. De esta manera, animales con capacidades cognitivas similares y con igual capacidad de sufrir y disfrutar, tienen vidas diametralmente opuestas, incluso cuando hablamos de no humanos entre sí: así como un gato o un perro puede ser un miembro más de una familia, una vaca o un cerdo son sometidos a una vida miserable que termina con su muerte en un matadero.

Esta discriminación de quienes no pertenecen a una cierta especie se llama especismo. El especismo, es el trato o consideración diferente a animales con capacidades similares por el sólo hecho de pertenecer a una determinada especie.

Aunque en principio nos cueste verlo, los mismos argumentos que usamos para condenar el maltrato a un perro o un gato, nos sirven para condenar el maltrato a las demás especies animales. Siempre que nos liberemos del prejuicio de que cada especie animal tiene un uso para el ser humano, y por ello, justifiquemos la crueldad, el trato vejatorio, el encarcelamiento y el asesinato.

¿Qué diferencia hay entre un perro y una vaca, o un gato y un cerdo?, ¿qué hace que nos indigne la matanza de uno y no nos importe la matanza de otro? Si olvidamos todo lo que nos han enseñado sobre los animales y reflexionamos, inmediatamente nos daremos cuenta de que no existe ninguna diferencia entre ellos. Esto evidencia la urgencia de producir un cambio individual y social en la manera que tratamos y consideramos a los demás animales.

Si aspiramos a ser justos y no causar daño a nadie, debemos tener en cuenta que a igual capacidad de sentir, igual interés en disfrutar la vida y en no ser dañado y, por tanto, siempre debería corresponder igual cantidad de consideración y respeto.


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