Un lugar seguro y libre
Donde los rescatados dejan atrás su cruel pasado para siempre

Los animales considerados “de granja” no tienen ninguna cabida en nuestra sociedad fuera de los centros de explotación donde viven una vida miserable que termina, por lo general, con su muerte en un matadero. Las víctimas que tienen la suerte de escapar a este infierno, normalmente no tienen ningún sitio seguro a donde ir.

Nuestro propósito como santuario es cambiar esto. Creamos un lugar para que los animales antes explotados puedan ser libres; un hogar seguro y permanente donde les devolvemos aquello que les fue robado desde el momento en que nacieron: su vida y su libertad.

Dentro del santuario los animales son respetados y cuidados. Nos ocupamos de dar a los refugiados todos los cuidados veterinarios y nutricionales que requieran, así como también, de atender sus necesidades emocionales para que logren dejar atrás su pasado de crueldad y así puedan desarrollarse como individuos y expresar sus gustos e intereses sin que estos sean coartados.

La situación de los animales de granja es tan grave y son tantas las víctimas, que un santuario por sí solo jamás va a lograr salvarlos a todos. Para terminar con la explotación y el sufrimiento de los demás animales, es necesario que dejemos de utilizarlos. Sin embargo, estamos conscientes de que esté será inevitablemente un proceso lento y, por ello, es muy importante que el santuario vaya creciendo cada vez más para poder salvar a la mayor cantidad de víctimas posibles. Con el apoyo de muchas personas comprometidas podremos hacerlo y concretar la meta de construir un santuario tan grande que podamos darle un hogar seguro y libre a cada animal que tenga la posibilidad de ser rescatado.


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